El guerrero y la chamana
Empezó él porque así era necesario.
Él debía honrarla y ofrecerse como tributo ante ella.
No había otra manera de acercarse a su magia.
Había llegado hasta allí por mérito propio, había destacado entre los más aguerridos y había ayudado a establecer un imperio lleno de paz y prosperidad. Sin embargo, era un caminante y no había lugar para él en aquella rica tierra. El horizonte era su camino y las tierras que él escondía eran su destino.
